3.500

Primer día.

07:00 am

Casa de la playa

“¿Todo listo?”

“Sí, todo listo”

(Salchicha seca,

filetes empanados,

chorizo, pan, agua,

y sobre todo…

OLIVAS, MUCHAS OLIVAS)

.

¿Ánimo? Al 100%, Noruega era la razón por la cual nos dolía menos madrugar para ir a trabajar. La meta de este año.

¿Hambre? Siempre, nada nuevo, dejamos atrás el chino de los chinos para un largo tiempo y es difícil no acordarse de las empanadillas y su caldo. Aunque de momento los filetes rusos y la salchicha seca hacían su función.

¿Sueño? Bueno, más que sueño ganas de que amanezca de nuevo para seguir viendo el paisaje, que nos dejó con un buen sabor de boca y un atardecer increíble por carretera.

Francia

Segundo día.

07:30 am

Coche

“¿Café?”

“Sí, por favor”

·

Llueve, hace frío, suerte que conseguimos aislar el coche antes de dormir. El café y los bollitos chinos nos ha recargado las pilas. La lluvia hace que el camino sea más lento, sobre todo cuando no has cambiado las gomas del limpiaparabrisas. Conforme íbamos subiendo el paisaje cambiaba, las gotas de lluvia se convirtieron en copos de nieve.

Llegar a Alemania fue un alivio, hoy estábamos realmente cansados y el coche empezaba a hacer un ruido raro. Esta vez buscamos un camping, necesitábamos dormir de verdad y poder estirarnos. Nuestro culo era un ladrillo.

Alemania

Tercer día.

07:00 am

Camping

“You can go tomorrow at 08:00 am.

If you want a coffee at 7:30 am in my house.”

Café negro alemán en vaso de cristal (alemán también),

azúcar y magdalenas.

·

Éramos los únicos con tienda de campaña, debimos de dar pena y un señor muy amable nos invitó a café bien calentito. Se lo agradecimos con lo único que podíamos darle que no fueran sopas de sobre y cremas de verduras. Una lata de cerveza (sí cerveza), cerveza comprada en España pero hecha en Francia, cerveza barata del Lidl para un alemán que vive en un camping.

Comenzamos a conducir, el coche hacía un ruido raro. Creyéndonos mecánicos le dijimos al tío del taller que eran las ruedas de atrás. Resultaba que ese día todo el mundo estaba cambiando las ruedas de invierno por las de verano así que tras varios intentos fallidos por fin encontramos un mecánico que nos las cambiaba sin cita.

Tres horas más tarde y con unos cuantos euros menos seguimos la ruta hacia Dinamarca. A los pocos minutos nos dimos cuenta que no eran las ruedas sino los rodamientos (según google). Seguimos la ruta.

En Dinamarca no hay libre acampada, no veíamos ningún área de servicio dónde poder dormir y con lo bien que habíamos dormido la noche anterior decidimos buscar otro camping. Entrada ya la noche conseguimos llegar a uno, el GPS nos llevó a través de unos caminos oscuros, alrededor habían pequeños pueblos que parecían fantasmas, y al final, señalizado con un cartelucho al borde de la carretera estaba el camping, por fin podíamos dormir.

Camping Alemania

Cuarto día.

06:45 am

Camping

No había tiempo para café.

·

Salimos muy temprano porque ese día si que teníamos un horario, el del ferry. Un zorrillo o hurón se había dedicado a jugar con los cacharros que habíamos dejado fuera de la tienda esa noche.

Desde que salimos hasta que cogimos el ferry fue el peor tramo de viaje. Misma carretera, mucho calor, cansancio y sobre todo hambre. Ya no quedaban filetes empanados, la salchicha seca daba pena y no teníamos ni pan. En esos momentos el cuerpo te pide fruticos secos, cortezas de cerdo, pipas, patatas de bolsa o cualquier mierda de esas que te llevas a cualquier viaje pero que no quisimos coger en su día por ser sanos o por que simplemente lo olvidamos. El hambre era más bien aburrimiento.

El ferry olía a comida por todas partes, antes de subir decidimos abrir la salchicha seca envasada al vacío que guardábamos para Noruega pero aun así seguíamos teniendo hambre, la salchicha sin pan no llena.

Bolsa de patatas con sabor queso (la más barata)+cocacola zero (no vaya a ser que engordemos) = hamburguesaca con patatas fritas y mostaza.

Sí, caímos en la tentación. Los malditos turistas ricos de nuestro alrededor se estaban poniendo las botas y nosotros no podíamos ser menos, eso sí, manteniendo el cutrerío español de beber agua del grifo del baño en un vaso de cartón.

·

El primer peaje nos lo comimos con patatas. Y el segundo, el tercero, el cuarto… y ya no se cuántos más. Esos ni la app MAPS sabía cómo esquivarlos.

Aún quedaban unas 9 horas de viaje, pero no importaba porque ya estábamos allí. Conforme subíamos el frío aumentaba y el cansancio también. Psicológico quizá porque era de noche y no habíamos conducido hasta ahora tantas horas en la oscuridad.

·

Stryn nos recibió con una cerveza rodeada de trolls (ya lo explicaremos en otro momento), reencuentros con viejos amigos a las 2 de la madrugada, una ducha de agua caliente y una enorme cama donde descansar.

Noruega

3.500 kilómetros

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Un comentario

  1. la frase “Nuestro culo era un ladrillo” os costarà una cerveza al 34.

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