Y llegaros los truenos.

Y no truenos pos-rayo sino truenos pos-Nerea.

Todos tenemos días complicados (las mujeres más), así que ahí estaba yo, con una rabieta de niña que no sabe lo que quiere, y al pobretico que me aguanta día tras día se le ocurrió el mejor remedio del universo para verme contenta de nuevo: ir a la costa a ver animalicos. Seguir leyendo